19/07/2010

Canción de la Novia.

Canción de la Novia.


¡Oh, es tarde para el amor, tarde para la alegría,

Tarde, demasiado tarde!

Has vagado en el camino por mucho tiempo,

Has dudado frente a la puerta:

La encantada paloma sobre la rama

Murió sin un compañero;

La encantada princesa en su torre
Durmió detrás de las rejas;
Su corazón se encogía de pesar

Mientras tu la obligabas a esperar.
Hace diez años, hace cinco años,
Un año atrás,

Incluso entonces habrías llegado a tiempo,

Aunque parco y lento;

Hubieses visto su rostro viviendo,

El que ya no podrás contemplar:

La fuente congelada podría borbotear

Los brotes continuados y soplar,

El cálido viento del sur podría despertar

Para derretir la nieve.

¿Es ella hermosa ahora que yace?
En un tiempo lo fue;

Una reina para cualquier rey,

Con polvos dorados sobre el cabello,

Ahora son amapolas en sus rizos,

Blancas amapolas ha de llevar;

Un velo sobre el rostro ha de llevar

Junto a su anhelada tumba:

¿O es el hambre saciado lentamente

Quién suelta las amarras del cuidado?

Nunca la vimos sonreír,
O con el ceño arrugado;

Su lecho nunca le pareció suave

Aunque se sacuda debajo;

Nunca atendió sus ropas,

Mortajas, vestidos, o coronas;

Pensamos que su frente blanca sufría

Bajo el peso de su joyas,

Antes de que el cabello plateado asomara

En el campo perdido de los castaños.

Nunca la escuchamos hablar con premura,

Sus tonos eran dulces,

Y modulando sin luces,

Apenas lo necesario:

Su corazón se sentó silencioso entre el ruido

Y las mareas de la calle.

No había prisa en sus manos,

Ninguna prisa en sus pies;

No había ninguna dicha cercana

Que ella no se detuviese a saludar.
ebías haberla llorado ayer,
Llorado sobre su cama desierta:
¿Pues dónde habrás de llorar hoy

Si está muerta?

Los que la amamos no lloramos hoy,

Pero coronamos su cabeza real.

Deja estas amapolas que esparcimos;

Tus rosas son demasiado rojas:

Deja que estas amapolas, no para ti,

Crezcan y se extiendan.


Christina Georgina Rossetti
(1830-1894)

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